Michael McGlinchey, el ex niño prodigio del Celtic, lleva a Nueva Zelanda al Mundial

|14 de noviembre de 2009|
Michael McGlinchey fue un niño prodigio. Con 15 años se convirtió en el debutante más joven de la historia del Celtic de Glasgow. Participó en un amistoso contra el Wycombe. Rechazó una propuesta del Manchester United y, en diciembre de 2005, con 18, hizo su debut oficial con el conjunto de los católicos ante el Livingston en la Scottish Premier League.
Parecía que tenía un futuro brillante pero su estrella se apagó. Ahora, con 22 años, ha ayudado a Nueva Zelanda a clasificarse para el Mundial de Sudáfrica 2010. Su sueño es hacer un buen torneo para relanzar su carrera.
Un solitario tanto de Rory Fallon, jugador del Plymouth Argyle de la Segunda División inglesa, fue suficiente para derrotar a Bahrein en el partido de vuelta de la eliminatoria, disputada en Wellington (Nueva Zelanda). Micheal McGlinchey fue titular en el puesto de Simon Elliott, afectado por una lesión en la cadera. Con este triunfo y el 0-0 de la ida, los All Whites disputaran un Mundial 28 años después de su última participación, en España’82.
Parece que el círulo se ha cerrado para Michael, que nació precisamente en Wellington el 7 de enero de 1987. Su padre, también futbolista, jugó en el país entre 1986 y 1988. La familia regresó a Escocia, cuando el joven Michael tenía tan sólo nueve meses de edad. McGlinchey se crió en Glasgow.
Tras el encuentro ante el Livingston, este centrocampista no volvió a vestir la camiseta verde y blanca en ningún otro partido oficial. Es más, la temporada 2007-08 tuvo que marcharse cedido al Dunfermline Athletic de la segunda división escocesa. Una lesión en la ingle truncó sus expectativas. Estubo 10 semanas y jugó 8 partidos. Volvió al Celtic y, tras un año en el ostracismo, fue despedido hace seis meses. Ante la falta de oportunidades, optó por un nuevo comienzo al otro lado del mundo, en el Central Coast Mariners de Australia.
Michael dice que las cosas empezaron a truncarse en el Mundial sub-20 de Canadá 2007. McGlinchey acudió a la cita convocado por la selección juvenil de Escocia, entrenada por Archie Gemmill. Los escoceses tenía muchas esperanzas puestas en lograr algo importante en el torneo, pero su papel fue muy pobre (quedaron eliminados tras perder los tres partidos de la fase de grupos).
Tras esa decepción, Micheal afrontó los problemas en su club, que atribuye a su poca corpulencia (mide 1,75 metros). “Nunca se me han permitido jugar en el centro del campo en Escocia. En la SPL, los jugadores pequeños sólo pueden situarse en las bandas”, dijo a su llegada a Australia y añadió que en su nuevo equipo ”ser pequeño no se considera un factor tan determinante como la capacidad técnica, que es de lo que se trata”.
Con el Central Coast Mariners ya ha disputado 8 partidos y tuvo la suerte de marcar en su debut. McGlinchey siente que la League A australiana se adapta mejor a su juego. “He firmado un contrato por dos años, pero no sé lo que aguarda el futuro, pero sería genial volver a Gran Bretaña con un gran éxito a las espaldas”, afirmó el centrocampista en una entrevista. El jugador vive en una casa de tres dormitorios a pocos pasos de la playa.
Los cambios radicales a veces tienen estas cosas. Pasas de sentirte como si estuvieras en una agujero negro y profundo a verlo todo espectacularmente positivo. Y aquí fue cuando Micheal McGlinchey recibió la llamada del seleccionador de Nueva Zelanda. “Ricki (Herbert) ya había intentado que fuera con la selección absoluta neozelandesa justo antes del Mundial sub-20, aunque en aquella época yo estaba totalmente centrado en viajar a Canadá con Escocia”, afirmó el centrocampista.
Debutó con los kiwis ante Jordania el pasado 9 de septiembre aprovechando un cambio de normativa de la FIFA que le permitía ponerse a disposición de su nueva selección, ya que no había jugado con Escocia después de cumplir los 21 años.
Un detalle más. Al llegar al combinado neozelandés tuvo que pasar las típicas novatadas. Michael cantó Dancing Queen de ABBA y luego tuvo que interpretar, junto al delantero Rory Fallon, otro recién llegado, un dúo de Grease. Asegura que no se le dio mal. Esperemos que el Mundial tampoco. A sus 22 años aún tiene tiempo de relanzar su carrera.
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Etiquetas: Australia, Bahrein, Celtic de Glasgow, Central Coast Mariners, Michael McGlinchey, Mundial 2010, Nueva Zelanda












